Oración para alcanzar la sabiduría
Dios de los padres y Señor de la misericordia Que con tu palabra hiciste todas las cosas Y en tu sabiduría formaste al hombre Para que dominase sobre tus criaturas Y para regir el mundo con santidad y justicia Y para administrar con justicia y rectitud de corazón.
Dame la sabiduría asistente de tu trono Y no me excluyas de números de tus siervos Porque siervo tuyo soy hijo tu sierva Hombre débil y pocos años Demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
Pues aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres Sin la sabiduría que procede de ti será estimado en nada. Contigo esta la sabiduría conocedora de tu obras Que te asistió cuando hacías el mundo Y que sabe lo que es grato a tus ojos Y lo que es recto según tus preceptos.
Mándala de tus santos cielos de y de tu trono gloria envíala Para que me asista en mis trabajos Y venga yo a saber lo que te es grato Porque ella conoce y entiende todas las cosas Y me guiará prudentemente en mis obras Y me guardará en su esplendor. Amén.
Sabiduría (cap. 9)
Oracion
Las personas siempre deben orar y no desmayar
Orar es hablar con Dios.
La oración es el alma de todo apostolado y de todo ministerio.
Es necesario orar; cada persona necesita la ayuda de alguien.
Orando obtendremos la ayuda de Dios.
Solamente Dios y quien ora saben los efectos admirables de la oración.
“Orad sin cesar “
Oren en todo momento. (2 Tes. 5:17)
La oración es una actitud de la vida.
Es más una actitud de vida que una acción de los labios.
Muchas veces no tenemos las palabras para orar,
Pero sin embargo estamos orando.
El mismo espíritu viene en ayuda e intercede por nosotros. (Rom. 8:26)
Y es la vida entera que está detrás de las palabras habladas que hace que la oración sea eficaz.
Debemos crear el hábito de hablar con Dios.
Te invitamos a orar
Muy sencillo comienza a conversar con Dios libremente y con gran confianza.
El te responderá con palabras que podrás entender claramente en tu corazón
Aunque no las escuchas con tus oídos.
En el mundo, los amigos se pasan las horas hablando…
Recuerda que Dios te ama más de lo que tú puedes amar.
Háblale con confianza como tu amigo más querido.
Cuéntale de tus negocios, tus planes, tus problemas, las alegrías, tus miedos.
Consúltale sobre todo lo que te preocupa; preséntale tus pensamientos
¡Con gran libertad, e recuerda que nadie, te ama más q!
Las cerastes solo para que yo te ame…
¡Gracias padre eterno!
¡Bendito y alabado seas por siempre! Amén.


