Dedicada a quien se siente perdido
- Las vendedoras de pescado y el sueno.
Algunas vendedoras de pescado sorprendidas por un violento huracán, se refugiaron en el jardín de un rico propietario. Este las recibió amablemente, y permitió que descansar en una gran terraza, en medio de flores estupendas, que perfumara el aire.
Las mujeres se acostaron en aquel paraíso fragante, pero no se les fue posible conciliar el sueño. Sentían la falta de algo que hacia parte de su vida y de lo cual no podían prescindir. Por fin, una de ellas se paro, fue a tomar las cestas de los peces y las llevo a la terraza. Entonces, embriagadas por el olor familiar, en seguidas se durmieron todas profundamente.
Eso es lo que le pude pasar al joven de hoy, aunque su vida sea una tormenta y se refugia en la iglesia invitado por el Señor que es el dueño de todo lo creado. Así, les pasa a muchos jóvenes como a las señoras, que prefieren volver atrás y cargar con sus viejos vicios y dormir a gusto. Eso no pude ser, el joven debe invitar al Señor en este tiempo de adviento para vivir y dormir en paz.
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